La música cristiana, como su nombre indica, es una alabanza a Dios, creada como la máxima expresión del cristianismo. Su definición y su objetivo tienen diferentes recorridos según el ámbito en el que se utilice. Puede ser para evangelizar y educar de forma cristiana al creyente, o para recoger el estilo de vida cristiano.

Los géneros de este tipo de música cristiana son muy variados: el pop rock, el rock alternativo, la salsa, la bachata, baladas, etc.

Antecedentes y orígenes


La música cristiana tiene un origen en la música secular, a la que se atribuían propósitos de cierta maldad. La única música que se aceptaba en el cristianismo era la música de carácter sacro o litúrgica.

En sus inicios, la música cristiana se realizaba sin instrumentos, a modo de salmos cantados. Ya en el siglo IV conocemos los primeros inicios del canto gregoriano, que también se realizaba sin instrumentos. Las voces eran masculinas y en latín.

En tiempos de reforma de la Iglesia se añadieron himnos y coros cristianos, en latín y en otras lenguas. Era lo normal que se pusiese más importancia en la letra que en la música.